El expresidente Andrés Manuel López Obrador identificó la pobreza como una de las principales causas de la violencia y dedicó su sexenio a combatirla. Bajo la premisa de que «Por el bien de México, primero los pobres», 15 millones de personas salieron de esa condición. Sin embargo, en seguridad los resultados fueron negativos. Aunque el número de homicidios dolosos haya descendido a 22 mil 484 en el último año de su Gobierno (Seminario sobre violencia y paz), la cifra es desmesurada. En los primeros meses de la gestión de Claudia Sheinbaum la tasa de ese delito disminuyó 24.5%. La estrategia contra la delincuencia organizada es la misma que la de AMLO. Para reforzarla, el Congreso autorizó la transferencia de la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa. Asimismo, otorgó facultades de investigación e inteligencia a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana con lo cual aumentará su presencia en los estados.
Reducir la pobreza significó el mayor logro de la administración obradorista. Sheinbaum trascenderá si, además de ampliar los programas sociales, pacifica el país, devuelve la tranquilidad a los ciudadanos y pone a raya a las organizaciones criminales. En este sentido, la colaboración entre México y Estados Unidos es fundamental. La encuesta de Enkoll, El País y W Radio, previa al informe del 1 de septiembre, advierte que, para el 46% de la población, la inseguridad es el principal problema del país. El 79% respalda la gestión de Sheinbaum y el 18% la reprueba.
La economía no parece preocupar tanto todavía, pese a las medidas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra las exportaciones, las remesas y la migración. El 6% de la muestra opina que la mayor dificultad del país es el crecimiento económico; el 11%, la corrupción; y el 6%, la falta de empleo. Los programas sociales, en conjunto, son vistos como los principales aciertos de la administración (36%). Contra el ruido mediático, el narcotráfico y los servicios de salud/falta de medicamentos ocupan los últimos lugares entre los problemas nacionales, con el 4 y el 3% de las menciones.
La estrategia de abatir la pobreza junto con la inseguridad funcionó a medias, pero una vez alcanzada la primera meta, la segunda es asequible. El plan de AMLO, de responder al crimen con menos fuego y a la sociedad con mayores apoyos, afrontó resistencia en los estados, en su mayoría gobernados por el PRI y el PAN. La violencia se utilizó para presionar a la 4T y trasladar la responsabilidad de las autoridades locales a la federación. Hoy ya existe ese obstáculo, pues de los 38 gobernadores, 24 pertenecen a Morena.
Guanajuato, en manos del PAN desde hace 34 años, es una de las entidades más violentas del país junto con Sinaloa, donde Morena gobierna por primera vez.
La tarea de alinear los resultados de la estrategia de seguridad a los de política social, que permitió reducir la pobreza, recae en el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, el operador más confiable de la presidenta Claudia Sheinbaum desde el Gobierno de Ciudad de México. El nieto del exsecretario de la Defensa, Marcelino García Barragán, también parece ser bien visto en Washington. Los carteles se han debilitado, y mientras la administración de Donald Trump tenga a los carteles en la lista de organizaciones terroristas y amenace con utilizar la fuerza contra ellos en territorio nacional, quizá se replieguen y opten por dirimir sus conflictos por vías no tan violentas, como en el pasado, para llamar menos la atención.






