La colocación de la cúspide de la cruz, de más de cinco toneladas de peso, inicia la cuenta atrás para el final de las obras de la basílica
La expectación era máxima y la operación transcurrió sin contratiempos. La Sagrada Familia ya tiene su torre central terminada. Después de días poniendo en interrogantes la posibilidad de culminar la Torre de Jesucristo a causa del viento, este viernes se ha podido celebrar el final de su construcción con la colocación del brazo superior o cúspide de la cruz, en una compleja operación de ingeniería que ha dejado a turistas y curiosos pendientes de la hazaña y que muchos siguieron desde el balcón de sus casas.
La catedral imaginada por Gaudí ya sube a los 172,5 metros imaginados por el arquitecto modernista, una cifra simbólica ya que el genio de Reus no quería que la basílica superase en ningún momento la altura de la montaña de Montjuïc. El conjunto de la cruz mide 17 metros de altura, lo que equivale a un edificio de cinco plantas, y 13,5 de ancho y se ha ido colocando en fragmentos desde hace seis meses. La estructura fue diseñada en Alemania, pero la piedra y los mosaicos y detalles escultóricos son creación autóctona. Para llevar acabo la colocación se ha necesitado la colaboración de ingenieros de múltiples países, bajo la supervisión del arquitecto mexicano Mauricio Cortés, que trabaja en la Sagrada Familia desde hace 20 años. En definitiva, un día feliz para una construcción que tiene más de 140 años de historia y que el próximo 10 de junio celebrará el centenario de la muerte de Antoni Gaudí con la más que posible visita del Papa León XIV.






