En su reciente columna, Viri Ríos aborda la compleja realidad de la riqueza en México, destacando que la mayoría de los acaudalados del país son herederos, una cifra que asciende al 73% frente al 34% global. Esto subraya la escasez de «nuevos ricos» y la importancia de entender el camino de quienes, sin heredar fortuna, logran alcanzarla. Su análisis se basa en la Encuesta de Movilidad Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, aunque reconoce las limitaciones de estos estudios para captar a los segmentos más ricos. Su investigación se centra en el 5% de los hogares con mayores ingresos, cuyo promedio es de 111 mil pesos mensuales.
Ríos señala que el factor más determinante para alcanzar la riqueza en México es el origen familiar: el 40% de los ricos actuales ya pertenecían al 10% más rico desde la infancia, y el 80% de quienes ascendieron provenían de clases medias o altas. Los padres de los «nuevos ricos» también suelen tener un mayor nivel educativo, siendo más probable que hayan cursado estudios universitarios.
La trayectoria profesional es decisiva, con dos caminos principales para los nuevos ricos: el sector privado, particularmente en ventas, servicios financieros o auditoría, ocupando puestos directivos con formación técnica especializada (48%); o el emprendimiento y el trabajo independiente en sectores de alto valor económico (47%), siendo el comercio la vía más frecuente. Un dato interesante es que el 22% de los nuevos ricos prosperaron en su primer empleo o heredaron un negocio familiar.
La nueva riqueza también tiene un marcado sesgo de género, con el 63% de los nuevos ricos siendo hombres. Además, el 80% de estos, independientemente de su género, accedieron a estudios universitarios. Convertirse en rico requiere tiempo, ya que los casos de nueva riqueza suelen manifestarse a partir de los 45 años.
Geográficamente, aunque la mayoría reside en la Ciudad de México, el norte del país ofrece una mayor probabilidad de ascenso económico, debido a su cercanía con Estados Unidos, que facilita el emprendimiento y el acceso a empleos mejor remunerados. Los hogares de los nuevos ricos suelen ser pequeños, con un promedio de tres integrantes.
Viri Ríos concluye que volverse rico en México es un fenómeno poco común, con menos del 4% de quienes no nacen en clases altas logrando ingresar al 5% más rico del país. «En México, salir de la pobreza es difícil, pero llegar a la riqueza es casi imposible», sentencia la autora.






