Saltillo, Coahuila; 15 de octubre de 2025. El exhorto presentado por el diputado panista Gerardo Abraham Aguado Gómez al Congreso de Coahuila para que los 38 municipios mejoren la iluminación y vigilancia en sus espacios públicos ha levantado cejas entre quienes señalan la omisión de un detalle fundamental: la fuente de financiamiento.
Si bien el legislador, en conjunto con el Grupo Parlamentario Alianza Coahuila, citó diversas estadísticas que asocian la mejora del alumbrado a la reducción de delitos y accidentes, la crítica se centra en el carácter ocioso e incompleto de la propuesta.
Con el cierre del año a la vista y el proyecto de presupuesto de egresos prácticamente agotado, lanzar un exhorto a los municipios sin adjuntar una solución presupuestaria clara parece más una simulación de trabajo legislativo que una propuesta viable. Los ayuntamientos, especialmente las municipalidades pequeñas con presupuestos ya limitados, luchan constantemente para cubrir servicios básicos, por lo que una exigencia de implementar mejoras de infraestructura y vigilancia sin una partida estatal o federal de apoyo resulta irrealizable.
La bancada panista reconoce el liderazgo de Coahuila en seguridad, pero un simple exhorto no «refuerza los frentes» más bien los exhibe como incompletos. El diputado Aguado Gómez, en lugar de limitarse a citar estudios del INEGI, debería enfocarse en la verdadera necesidad de los municipios: preparar iniciativas con propuestas de presupuesto etiquetado o mecanismos de financiamiento que permitan a las administraciones locales, sobre todo a las más vulnerables, afrontar el costo de la nueva iluminación y el mantenimiento.
Un legislador tiene la responsabilidad de traducir las necesidades en soluciones tangibles. Exhortar a una mejor iluminación sin decirle a los municipios de dónde saldrán los millones de pesos necesarios para las nuevas luminarias y el mantenimiento es postergar una solución. La verdadera labor legislativa pasa por la gestión de recursos y la creación de propuestas sólidas que mejoren la vida de los ciudadanos, no por la simple enunciación de un deseo costoso.






