Numerosas familias de escasos recursos priorizan la higiene y el orden en sus hogares como una forma de mantener la dignidad, la salud y un entorno seguro para sus hijos. Más allá de la disponibilidad de recursos, el esfuerzo por la limpieza es un reflejo de valores personales, resiliencia y un deseo de crear un espacio de bienestar, demostrando que la pulcritud es una cualidad que no depende del nivel económico.






