El análisis de México, ¿cómo vamos? publicado con motivo del día internacional de la mujer, resalta la importancia de garantizar la independencia económica de las mujeres como un factor clave para su libertad y seguridad. En un país donde las brechas de género siguen marcando diferencias en el acceso al empleo y los recursos financieros, resulta evidente que sin autonomía económica no puede haber verdadera igualdad. La redistribución de las tareas de cuidado es un paso fundamental para lograrlo, pues la carga desproporcionada que asumen las mujeres limita sus oportunidades de desarrollo en el mercado laboral.
Invertir en infraestructura de cuidados no solo es un acto de justicia social, sino una estrategia clave para el crecimiento del país. En tiempos de incertidumbre económica, este tipo de inversiones suelen considerarse secundarias, pero postergarlas solo profundiza las desigualdades estructurales. Un México próspero debe incluir a todas las personas en su desarrollo, y eso implica facilitar las condiciones que permitan a las mujeres participar plenamente en la economía.
Asimismo, la inclusión financiera juega un papel determinante en la autonomía de las mujeres. Los datos de la ENIF 2021 reflejan una brecha preocupante en el acceso a productos financieros formales, lo que limita sus posibilidades de ahorro, inversión y emprendimiento. Impulsar políticas públicas que promuevan la equidad en este ámbito no solo beneficiará a las mujeres, sino que fortalecerá la economía en su conjunto, garantizando una prosperidad compartida.