Ni es hombre, ni es heterosexual ni abjura de una pareja oriunda de Sri Lanka. He aquí el perfil contradictorio de Alice Weidel, lideresa de Alternativa por Alemania y artífice de un éxito electoral que convierte la extinta RDA en la proa de la ultraderecha germana.
Para tranquilidad de la raza aria, Weidel es también rubia y tiene los ojos azules, más allá de un aspecto andrógino a juego con la camisa parda. Hay colegas de su partido que condenan las familias alternativas y la homosexualidad, pero ella las desempeña sin complejos, o como un rasgo de modernidad que concita la simpatía de las mujeres.
De hecho, el mérito o la cualidad de Alternativa para Alemania radica en que satisface a diferentes nichos, entre los urbanitas más sofisticados y los ejemplares de la Alemania rural, representados unos y otros en un proyecto patriotero y nacionalista que remueve la conciencia y los fantasmas del pasado.
Alice Weidel los saca a pasear con su lenguaje xenófobo y sus resabios supremacistas. Y se postula con igual fuerza contra el aborto, contra la Unión Europea y contra los musulmanes, incluidos los cuatro millones de turcos que residen de pleno derecho en Alemania.
La Alemania del Este y la del Oeste, aunque la división electoral del país demuestra que la sensibilidad hacia la ultraderecha está mucho más arraigada en la antigua república comunista que en la federal, como si ni hubieran sido suficientes la tiranía de Hitler y medio siglo de comunismo para recelar de los proyectos mesiánicos.