En la carta al director titulada «Mientras México arde», la autora Paula Álvarez Tames, residente en Nueva York, realiza una crítica incisiva sobre la gestión de la administración actual en México frente a la crisis de violencia que atraviesa el país. El texto destaca el contraste entre la narrativa oficial emitida en las conferencias matutinas y la realidad operativa de un Estado que parece verse superado por el crimen organizado.
Álvarez Tames señala que, mientras el país enfrenta carreteras bloqueadas, vehículos incendiados y enfrentamientos armados derivados de operativos contra líderes de cárteles como el CJNG, la agenda presidencial se centra en exigir disculpas históricas a España por la conquista. Para la autora, este enfoque constituye un ejercicio de adoctrinamiento que funciona como una «cortina de humo», desplazando la atención de problemas estructurales urgentes como la corrupción y la debilidad institucional.
El argumento central de la misiva sostiene que México, como nación soberana desde 1821, posee la responsabilidad plena de garantizar la seguridad de su población sin recurrir a gestos simbólicos hacia el exterior para justificar carencias internas. La autora sugiere que la verdadera deuda no es con Madrid, sino con los ciudadanos mexicanos que viven bajo la amenaza constante de organizaciones criminales con alto poder territorial.
Finalmente, el texto propone un cambio de prioridades: sustituir la retórica histórica por eficacia institucional. Álvarez Tames concluye que, si el gobierno debe pedir perdón, debería hacerlo ante su propio pueblo por la falta de resultados contundentes en materia de seguridad y por la incapacidad de ofrecer un entorno de paz, subrayando que la soberanía se ejerce resolviendo los desafíos del presente en lugar de buscar culpables en el pasado.






