Marta León, ingeniera química y especialista en salud hormonal femenina, destaca la profunda conexión entre las hormonas y la microbiota intestinal, un enfoque novedoso para el bienestar integral de la mujer. En su libro ‘El equilibrio perfecto’, León explora el rol del estroboloma, la parte de la microbiota encargada de regular las hormonas, y ofrece herramientas para nutrirlo a través de la alimentación y el estilo de vida.
León explica que las mujeres son estrógeno-dependientes, y las fluctuaciones hormonales impactan en la piel, cabello, huesos, menstruación y, crucialmente, la microbiota. La ciencia ha demostrado que la microbiota no solo afecta la absorción de nutrientes, sino también el equilibrio hormonal. Rompiendo con la visión segmentada de la salud, León enfatiza que el cuerpo humano está totalmente conectado, y las diferencias entre la microbiota masculina y femenina son significativas, influyendo en cómo cada género procesa los alimentos y experimenta la salud digestiva y cardiovascular.
Señales como el cansancio inexplicable o el sopor después de comer, un sueño deficiente, hinchazón abdominal frecuente o irregularidades en el tránsito intestinal (estreñimiento o incontinencia) son indicadores de que algo no va bien con la microbiota. Una persona con una microbiota saludable rara vez enferma, descansa bien y tiene un buen funcionamiento intestinal.
Para cuidar la microbiota y el estroboloma, León sugiere incluir fibra natural de frutas, verduras, granos enteros y legumbres; reducir o eliminar productos ultraprocesados, harinas refinadas, refrescos, azúcares y alcohol. El uso de antibióticos debe ser necesario y supervisado médicamente. Además, recomienda incorporar alimentos fermentados como yogur, kéfir, chucrut, encurtidos, kimchi y kombucha, presentes en diversas culturas como una tradición ancestral para el bienestar digestivo. La variedad en la dieta es crucial para enriquecer la microbiota, más allá de lo que las personas creen que es una dieta variada.
Las emociones también juegan un papel fundamental, ya que el estrés o un mal ambiente laboral pueden afectar negativamente la microbiota. León invita a reflexionar sobre las «indigestiones» no alimentarias y cómo estas influyen en nuestra salud intestinal.
Finalmente, destaca la importancia del eje intestino-ovario y el rol del estroboloma en la gestión y eliminación de estrógenos. Un estroboloma equilibrado es vital para condiciones como la endometriosis, ayudando a mitigar la inflamación y la dominancia estrogénica. En la menopausia, este sistema de reciclaje hormonal es esencial para suavizar la disminución de estrógenos y aliviar la sintomatología. Cuidar el intestino, concluye León, siempre lleva a una mejora en la salud.






