A pesar de la dedicación y eficiencia de los trabajadores de campo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que resuelven rápidamente las fallas técnicas y responden con prontitud a emergencias, el servicio en las oficinas de Saltillo se ve empañado por un burocratismo excesivo. Esta situación crea una frustrante experiencia para los usuarios y afecta negativamente la imagen de la institución.
El proceso para realizar trámites sencillos se convierte en una odisea, con requisitos innecesarios y un sinfín de pasos que no aportan valor. La falta de atención y empatía por parte del personal de oficina es notoria, y la ausencia prolongada de sus puestos de trabajo agrava la situación. La desconexión entre el personal de oficina y las necesidades de los usuarios es evidente.
Mientras que los trabajadores de campo demuestran una ética de trabajo encomiable, resolviendo problemas en el menor tiempo posible, el personal de las oficinas parece operar con un sistema obsoleto que perjudica a los ciudadanos. Es fundamental que la CFE revise y agilice sus procesos administrativos en Saltillo para estar a la altura del servicio de calidad que ofrecen sus trabajadores de campo.






