La Unión Africana ha respaldado la campaña #CorrectTheMap, un esfuerzo para que las Naciones Unidas y la comunidad global adopten un mapa mundial diferente. Esta iniciativa busca reemplazar la proyección de Mercator, el mapa más común, que tiene más de 450 años de antigüedad y fue diseñado para la exploración colonial y el comercio marítimo.
La proyección de Mercator distorsiona los tamaños de los continentes, haciendo que los países más cercanos a los polos, como América del Norte y Eurasia, parezcan mucho más grandes de lo que son en realidad. Al mismo tiempo, reduce la representación de continentes como África y América del Sur. Como el continente más grande del sur global, África es particularmente afectada por esta inequidad cartográfica, pareciendo mucho más pequeña de lo que es. Un ejemplo notable de esta distorsión es la comparación entre Groenlandia y África; en el mapa de Mercator, parecen de tamaño similar, cuando en realidad África es 14 veces más grande.
La campaña #CorrectTheMap aboga por el uso de la proyección Equal Earth, desarrollada en 2018 por un equipo de cartógrafos internacionales, que corrige estas distorsiones. La controversia sobre las proyecciones de mapas no es nueva, y los cartógrafos han debatido desde la década de 1970 cómo las proyecciones pueden influir en la percepción del mundo.
Para la Unión Africana, cambiar la proyección del mapa no es solo corregir un fallo técnico; es una oportunidad para influir en cómo se percibe y valora África. El cambio es una demanda de los africanos para ser representados en sus propios términos, en lugar de a través de tradiciones cartográficas que históricamente han disminuido su tamaño y significado.
El artículo también destaca que los mapas no son neutrales; son una forma de narración y una herramienta de poder. Un mapa, incluso con decisiones de diseño simples como líneas y colores, puede tener importantes consecuencias geopolíticas. La historia de África, en particular, está intrínsecamente ligada a la cartografía, que fue utilizada como una herramienta de control durante la colonización. La Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se repartieron el continente, es un claro ejemplo del uso de mapas con fines de dominación.
A pesar de la importancia de esta iniciativa, cambiar el mapa mundial será difícil. No hay una autoridad única que gobierne la producción de mapas a nivel global, y los cambios, como el del nombre de la República Checa a «Czechia», no siempre se aceptan rápidamente. Además, la imagen mental del mundo de una persona se solidifica a una edad temprana, por lo que los efectos de un cambio de proyección podrían tardar años en materializarse.
Aunque el cambio a la proyección Equal Earth no deshará siglos de representaciones distorsionadas ni garantizará relaciones globales equitativas, es un paso significativo para restaurar la visibilidad de África en el escenario mundial.






