Un nuevo informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), publicado este martes (30 de septiembre de 2025), concluye que el medio ambiente europeo está en una situación «deficiente», enfrentando niveles críticos de degradación y pérdida de biodiversidad. Este deterioro representa una amenaza directa a la estabilidad, seguridad y calidad de vida en el continente.
El documento, la evaluación más exhaustiva de la UE, señala que los patrones insostenibles de producción y consumo, particularmente en el sistema alimentario, están impulsando este declive. Se estima que el 80% de los hábitats protegidos están en mal estado y que entre el 60% y 70% de los suelos están degradados, haciendo improbable el cumplimiento de los objetivos de restauración de la UE para 2030.
Otro foco de preocupación es el agua: el estrés hídrico afecta a un tercio de Europa, y solo el 37% de las masas de agua superficiales mantienen un estado ecológico positivo, con la agricultura señalada como el principal factor de degradación. Además, el sumidero de carbono de la UE ha disminuido cerca de un 30% en la última década, afectado por la tala, incendios y sequías.
La AEMA advierte que el cambio climático sigue siendo un «desafío urgente», dado que Europa se calienta al doble de la tasa promedio mundial. Aunque se han reducido las emisiones de gases de efecto invernadero en un 37% desde 1990, las emisiones del transporte y la agricultura (responsable del 93% de las emisiones de amoníaco) se han reducido de manera marginal.
Expertos de la Comisión Europea subrayan la urgencia de actuar, destacando que los recursos naturales son la base de la prosperidad económica. La comisaria europea Jessika Roswall afirmó que proteger la naturaleza debe verse como una «inversión, no como un gasto». El informe exige descarbonizar la economía, avanzar hacia una economía circular y gestionar los recursos de forma responsable para garantizar la seguridad alimentaria y el agua potable en Europa.






