El Gobierno de México ha autorizado la construcción de 37 proyectos de energía renovable mediante un esquema mixto que unirá el capital privado con la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad. Según reporta la periodista Karina Suárez en su nota para EL PAÍS, esta decisión representa un cambio relevante respecto a la administración anterior, abriendo nuevamente la puerta a la inversión externa tras un periodo de centralización pública. Las iniciativas aprobadas aportarán más de 7,400 megavatios de capacidad limpia al sistema nacional hacia el cierre del sexenio, distribuidos principalmente en plantas solares fotovoltaicas y proyectos eólicos en estados como Sonora, Tamaulipas, Nuevo León y Yucatán.
El modelo de asociación operará mediante alianzas estratégicas donde las empresas privadas asumirán el financiamiento, la construcción y el mantenimiento inicial de las plantas. Por su parte, la CFE garantizará la compra del 70% de la energía generada mediante contratos a largo plazo, lo que facilita la obtención de créditos financieros para los desarrolladores. Una vez que las compañías privadas recuperen su inversión y alcancen la rentabilidad pactada, la propiedad de las centrales eléctricas se transferirá por completo a la empresa paraestatal.
Este paquete de proyectos se alinea con la legislación eléctrica vigente, la cual establece que la CFE debe generar el 54% de la electricidad del país, dejando el 46% restante en manos de particulares. El objetivo central de la actual administración es elevar la participación de las energías limpias en la red nacional, buscando pasar del 24% actual a un rango de entre el 38% y el 45% para el año 2030. Analistas del sector estiman que la consolidación de estos planes requerirá una inversión cercana a los 7,400 millones de dólares, además de adecuaciones en las redes de transmisión para evitar riesgos de apagones y asegurar el suministro ante la creciente demanda nacional.






