La presidenta Claudia Sheinbaum ha ejecutado una reconfiguración estratégica en la cúpula de Morena para frenar la crisis de gobernabilidad interna y asegurar la cohesión del movimiento rumbo a los comicios de 2027. La pieza central de este movimiento es Citlalli Hernández, quien abandona la Secretaría de Mujeres en el Gabinete para asumir la titularidad de la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas. Esta designación busca desplazar el foco de conflicto entre la dirigente Luisa María Alcalde y el secretario de Organización, Andrés López Beltrán, cuyas discrepancias habían comenzado a erosionar la estructura partidista.
El enroque otorga a Hernández la facultad crítica de gestionar el reparto de candidaturas y restablecer los puentes con el PT y el PVEM, aliados cuyos recientes rechazos legislativos encendieron las alarmas en Palacio Nacional. Aunque oficialmente se presentó como una invitación de la dirigencia, fuentes internas confirman que la decisión provino directamente de la mandataria, quien además supervisará personalmente el rigor de las encuestas para la selección de aspirantes. Con esta maniobra, Sheinbaum blinda el proceso interno frente a intereses sectarios y centraliza el mando político para garantizar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y la competitividad en las 17 gubernaturas que se renovarán próximamente.






