Un informe reciente en la revista The Lancet destaca la amenaza para la salud humana que representa la contaminación plástica. Expertos señalan que su impacto afecta a personas de todas las edades, especialmente a las comunidades de bajos recursos. Este llamado a la acción se produce en un momento crucial, justo antes de las negociaciones del Tratado Global sobre los Plásticos, cuyo objetivo es establecer un acuerdo internacional vinculante para combatir esta crisis.
El principal riesgo proviene de los microplásticos, partículas minúsculas que se encuentran en el aire que respiramos, en el agua y en los alimentos. Un estudio de la Universidad de Toulouse reveló que una persona puede inhalar hasta 68,000 microplásticos al día en espacios cerrados, como hogares y coches. El 94 % de estas partículas son tan pequeñas que pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio.
Estas partículas liberan aditivos tóxicos como el bisfenol A y los ftalatos, vinculados a problemas respiratorios, alteraciones hormonales y ciertos tipos de cáncer. Aunque el catedrático Roberto Rosal pide cautela con los mensajes alarmistas, resalta que la contaminación plástica es un problema grave que requiere soluciones efectivas. El nuevo proyecto Lancet Countdown on Health and Plastics investigará y hará seguimiento de los impactos de los plásticos para aportar datos científicos que guíen las políticas públicas.






