Iberdrola, la eléctrica española, ha contratado a Barclays Bank para vender sus últimas quince plantas de energía en México, valoradas en aproximadamente 4.000 millones de euros. Esta decisión marca un giro en la estrategia de la compañía, que busca desinvertir completamente en el país debido a la percepción de falta de seguridad jurídica para sus inversiones. Las plantas a la venta incluyen seis parques eólicos, tres fotovoltaicos y seis centrales de cogeneración y ciclo combinado, sumando cerca de 2.600 megavatios de potencia instalada.
La medida sigue a la venta de una parte significativa de sus activos al gobierno mexicano en febrero de 2024 por 5.800 millones de euros. A pesar de un compromiso previo de permanecer en el país, el nuevo CEO, Pedro Azagra, busca fortalecer la solvencia financiera de la compañía y asegurar el dividendo. Las tensiones regulatorias, como una sanción de 435 millones de euros en 2022 por la Comisión Reguladora de Energía de México (CRE), han influido en la decisión de la empresa de abandonar un mercado que considera incierto.






