La insistencia del presidente de Estados Unidos en cambiar el nombre del Golfo de México a Golfo de América va más allá de un mero populismo interno.
«La iniciativa de Donald Trump muestra un total desconocimiento de la historia», dice la académica. «Desde el siglo XVI, se le nombró Golfo de México a este cuerpo de agua localizado en las costas de la Nueva España. En la cartografía de los siglos XVI a XVIIII, era común que se utilizara el nombre de Golfo de México o Seno mexicano. Este último cayó en desuso en el siglo XIX y se adoptó de manera definitiva Golfo de México».
Por su parte, el historiador Lorenzo Meyer Cosío, profesor emérito del Colegio de México, describe la propuesta del presidente Trump como «infantilismo imperial», con el que, además, introduce el «equívoco de América» en referencia solo a Estados Unidos.
El doctor Meyer recuerda a DW que Trump también desea rebautizar con el nombre del expresidente norteamericano William McKinley a la montaña Denali, en Alaska, la más alta de América del Norte.
A su juicio, detrás de la polémica del golfo «está la amenaza implícita de emular a McKinley»: «El 25° presidente, republicano, imperialista, amigo de los grandes magnates de su época, de los impuestos a las importaciones y del uso de la fuerza en política exterior, que llevó a Estados Unidos a la guerra contra España y le dio el control de Cuba, Puerto Rico y Filipinas».
«Intenciones expansionistas»
También Karina Busto, de la organización de conservación de fauna marina Pelagios Kakunjá, cree que la iniciativa del mandatario republicano está «más relacionada con sus intenciones expansionistas que con un mero populismo interno. El cambio de nombre es un pretexto para mostrar a México y a otros países aledaños quién domina en la zona. Lo que está detrás es la idea de demostrar quién tiene el poder político, económico y geoestratégico».
«Al escucharlo en su discurso inaugural, me daba la impresión de que estábamos frente a un gobernante de inicios del siglo XX y no del siglo XXI», observa la historiadora, y agrega que «estas ideas expansionistas al estilo de la doctrina Monroe representan una forma de hacer política en la que no importan los problemas del mundo actual, sino el eslogan de campaña Make America Great Again«.