Julio Hernández López, en su columna «Astillero,» ofrece un agudo análisis del desfile cívico-militar del 16 de septiembre, desglosando los mensajes políticos subyacentes. El autor pone de relieve la congruencia simbólica de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien utilizó el evento para enviar un fuerte mensaje feminista. Detalla los gestos, desde el color morado de su vestuario hasta la omisión del apellido «de Domínguez» en su viva a Josefa Ortiz, que buscaban reafirmar la independencia de la mujer.
El columnista contrasta la retórica de Sheinbaum, enfocada en la defensa de la soberanía nacional contra la injerencia extranjera, con el inusual discurso del almirante de la Secretaría de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles. El autor se centra en las declaraciones del almirante, que considera un intento de desviar la atención del escándalo del «huachicol fiscal» y limitarlo a un par de subalternos. Hernández López desmenuza las palabras del almirante, calificando de “inusual” el tono confesional y exculpatorio en un acto ceremonial de tal magnitud.
La crítica del autor se centra en la aparente necesidad de la Marina de justificar el haber actuado legalmente, lo que sugiere un «difícil trance» para la institución. El autor destaca la ironía de que se necesiten virtudes como “sabiduría” y “humildad” para “simplemente” cumplir con la ley. En su opinión, el discurso del almirante busca minimizar la gravedad del caso y frenar el proceso judicial, en lugar de abordarlo como un acto de normalidad republicana.






