La columna de David Ordaz destaca la necesidad imperante de que México fortalezca su cadena logística ante los actuales conflictos globales que impactan las cadenas de suministro. Este fortalecimiento es clave tanto para la relocalización empresarial (nearshoring) como para la próxima renegociación del T-MEC.
Se subraya que, aunque la industria manufacturera de exportación ha sido un pilar económico en México, los desafíos en sus cadenas de suministro se hicieron evidentes con la pandemia de COVID-19. Principalmente, la falta de diversificación de proveedores aumenta la vulnerabilidad ante interrupciones. A esto se suman problemas logísticos como la congestión en infraestructura y la complejidad aduanera, que afectan la competitividad.
Para superar estos obstáculos, Ordaz enfatiza la digitalización mediante tecnologías como el IoT, IA y análisis de datos, que permiten una mayor visibilidad y control. Asimismo, la colaboración entre empresas, proveedores y autoridades, junto con la diversificación geográfica de proveedores, son esenciales. Finalmente, el gobierno juega un papel vital a través de inversiones en infraestructura, simplificación de trámites y promoción de habilidades relevantes.
En definitiva, México tiene la oportunidad de transformar y fortalecer sus cadenas de suministro mediante la diversificación, digitalización y colaboración, asegurando así su posición en la economía global.






