El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, hizo un llamado a la unidad global durante su visita a Brasil, posicionándose en contra de las crecientes solicitudes de boicot para la Copa del Mundo 2026. Esta reacción surge tras las declaraciones de figuras como el expresidente del organismo, Joseph Blatter, y dirigentes del fútbol alemán como Oke Göttlich, quienes han sugerido a los aficionados mantenerse alejados de Estados Unidos debido a las políticas antiinmigración y la retórica expansionista de Donald Trump.
Infantino, quien se reunió con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, subrayó que la función principal de estos torneos es unir a las naciones. El dirigente suizo minimizó las críticas al destacar una demanda de entradas sin precedentes, la cual ya supera las 500 millones de solicitudes. «La gente quiere ir y va a ir a celebrar juntos», afirmó, enfatizando la naturaleza democrática del deporte frente a la crispación política actual.
Sin embargo, el clima de tensión es evidente. El llamado al boicot se alimenta del descontento por las violentas redadas migratorias en territorio estadounidense y las amenazas diplomáticas de la Casa Blanca hacia la Unión Europea. A pesar de estas controversias, la FIFA mantiene su hoja de ruta para la edición más grande de la historia, que contará con 48 selecciones y 104 partidos distribuidos en 16 ciudades de México, Canadá y Estados Unidos. La postura oficial del organismo busca preservar el negocio millonario del torneo, apelando a la neutralidad deportiva en un contexto de alta sensibilidad social.






