El Proyecto Portero, una nueva estrategia acordada entre los gobiernos de México y Estados Unidos, tiene como objetivo principal desmantelar las redes de «guardianes» de los cárteles que operan en la frontera. Liderado por la DEA, este proyecto se centrará en los individuos encargados de controlar los corredores de contrabando. Según un comunicado oficial, estos «guardianes» son fundamentales para las operaciones de los cárteles, ya que dirigen el flujo de drogas como fentanilo, metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos, mientras se encargan de mover armas y grandes cantidades de dinero en efectivo de vuelta a México.
El director de la DEA, Terrance Cole, afirmó que al enfocarse específicamente en estos «porteros», las autoridades «están golpeando el corazón del mando y control de los cárteles». El proyecto, que contará con la colaboración del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional (HSTF) de Estados Unidos, unirá a fuerzas del orden, inteligencia, defensa y fiscales para aplicar todas las capacidades del gobierno estadounidense contra estas redes criminales.
Además de las operaciones de campo, el Proyecto Portero incluye un componente de colaboración y formación, con un programa que reunirá a investigadores mexicanos con fuerzas del orden, fiscales y funcionarios estadounidenses en uno de los centros de inteligencia de la DEA en la frontera. Cole describió esta iniciativa como «un primer paso audaz en una nueva era de aplicación de la ley transfronteriza», y aseguró que la perseguirán sin descanso hasta que las organizaciones criminales sean desmanteladas.
La nota también menciona un contexto reciente de cooperación, como la entrega masiva de 29 capos del crimen organizado por parte de las autoridades mexicanas a Estados Unidos. Esta acción se realizó para evitar la imposición de aranceles por parte del presidente Donald Trump y se llevó a cabo en el marco de una reunión de alto nivel entre los gabinetes de seguridad de ambos países para revisar los avances en el combate al fentanilo.






