La Fuerza Aérea despliega su flota más furtiva en el Pacífico ante una posible entrada en el conflicto con Teherán, después que el presidente se diera dos semanas para decidir
Estados Unidos se refuerza alrededor de Irán mientras Donald Trump decide si entra en el conflicto iniciado por Israel para prevenir que la teocracia islámica se dote de una bomba nuclear. La Fuerza Aérea ha trasladado varios bombarderos B-2 Spirit desde Whiteman Air Force Base, en el estado de Misuri, hasta la base aérea de Andersen, en la isla de Guam, como parte de su preparación ante un posible rol directo en el conflicto.
El despliegue, confirmado por observadores de aviación el 21 de junio, ante el mutismo del Pentágono, se produce tras varios días de intensos movimientos de aviones cisterna desde territorio estadounidense, varios de ellos a las dos bases de uso compartido españolas de Morón y Rota.
Los B-2, célebres por su capacidad de penetración furtiva, pueden ser utilizados para lanzar la GBU-57, una bomba capaz de destruir instalaciones nucleares subterráneas como la de Fordó. Aunque aún no se ha confirmado si Guam es el destino final o una escala previa rumbo a Diego García, este movimiento es interpretado en Washington como una señal clara de preparación operativa.






