La Procuraduría de Justicia del Estado de Coahuila abrió en 1983 una investigación contra Alfredo Ceja de Río, avecindado en Matamoros como agricultor y refaccionador. Los notables del pueblo pusieron el grito en el cielo. Publicaron desplegados para exigir al gobernador José de las Fuentes y al procurador Pablo Pechir dejar de hostigar a quien consideraban gran benefactor. El «empresario» les hizo quedar mal, pues al poco tiempo protagonizó un enfrentamiento con la entonces Policía Judicial. Varios agentes murieron; y él, herido, fue internado en el Sanatorio Español, de donde fue rescatado a sangre y fuego. El agente Nicolás Montes recibió varios tiros en la espalda de los cuales no sobrevivió.
Con la misma cachaza con que antes lo había defendido, el empresariado presionó al Gobierno para que lo detuviera y a ellos les brindara protección. La violencia escaló con el tiempo y la sociedad de La Laguna organizó marchas contra la corrupción y la impunidad. Corrían los años 80. En 2006 vendría la guerra contra el narcotráfico con su cauda de terror, masacres, desapariciones forzadas y balaceras a plena luz en los lugares más céntricos.
El decomiso reciente de 59 millones de litros de supuesto huachicol en una terminal del municipio guanajuatense de San José Iturbide, propiedad de Simsa, activó los resortes de defensa de organismos y empresarios afines a ese grupo influyente, no solo en el ámbito económico y social, sino también en el político. La empresa, cuyas insignias fueron Gas Imperial y Combugas, devino en uno de los conglomerados más fuertes, diversificados y omnipresentes del país, pero no ha estado exento de polémicas.
En 2007, el Ejército detuvo en Baja California una de sus pipas durante una revisión de rutina, y encontró dos toneladas de mariguana. Joaquín López Dóriga informó del suceso en el noticiario estelar de Televisa. Después lanzó un dardo: «¿Cuántos de estos camiones no circularán en el país?» La empresa negó ser la dueña de la droga y culpó al chofer. Al cabo, recuperó la unidad y las autoridades hicieron mutis. Espacio 4 dedicó un trabajo al tema y la portada de la edición correspondiente.
Sin embargo, los registros del caso se han borrado; entre ellos los materiales publicados por nuestro catorcenal y en plataformas. Solo quedan indicios y referencias aisladas, surgidas a raíz del decomiso de gasolina y diésel en la terminal de San José Iturbide. En su columna de SDP Noticias (21.09.26), Manuel Díaz advierte: «Un permiso para almacenar combustible no acredita por sí mismo el origen lícito de cada litro almacenado y 59 millones de litros son una cadena completa de suministro».
El cateo en la terminal de Gas Natural del Noreste —dice Díaz— «coloca la lupa sobre uno de los grupos empresariales más poderosos de La Laguna». El periodista traza líneas que vinculan a la corporación con personajes controvertidos y menciona el decomiso, en Baja California, de «más de dos toneladas de mariguana» transportada en una de sus pipas. «El dinero es como el agua —escribe el poeta español Jacinto de Benavente—; por muy limpio que sea su origen, al correr pasa por muchos lodazales y no llega siempre limpio a nuestras manos». El autor de Los intereses creados resume en ese aforismo la corrupción en las estructuras de poder y el papel del dinero —poderoso caballero— en el proceso de degradación social que el país vive desde hace mucho tiempo.






