La informalidad laboral en México ha alcanzado un repunte significativo, abarcando a 34.1 millones de personas, una cifra sin precedentes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el trabajo informal ha crecido en 2.2 millones de puestos en lo que va del año, mientras que el empleo formal ha sufrido una pérdida de más de 800,000 plazas. Solo en julio, 1.1 millones de personas se incorporaron a la informalidad, marcando el mayor crecimiento mensual en los últimos cuatro años. Este incremento elevó la tasa de informalidad al 56.1% de la población ocupada, la cifra más alta desde diciembre de 2021.
A pesar de que la creación total de empleo mensual fue positiva en julio, con 632,592 nuevas plazas, este crecimiento se debió principalmente a categorías no remuneradas o de autoempleo. El empleo subordinado, es decir, el trabajo formal con un empleador, continuó debilitándose, con una pérdida de 236,704 puestos en el mismo mes.
Este panorama ha contribuido a que la tasa de desempleo también aumente, alcanzando un 2.8% en julio, su nivel más alto en 14 meses. Este repunte se debe a que 72,542 personas se sumaron a la población desocupada. Si bien el desempleo registró un mínimo histórico en marzo de este año, ha mostrado una tendencia al alza desde entonces. Este fenómeno, junto con el crecimiento de la informalidad, resalta la precariedad en el mercado laboral.






