Los estadunidenses tendrán la oportunidad de demostrar al mundo que la inmensa mayoría no son ni piensan como su presidente, Donald Trump; excepto los fanáticos y quienes miran la historia por el retrovisor. La caída de la popularidad del líder norteamericano y la creciente decepción y enfado en la base electoral que le llevó al poder le auguran al Partido Republicano una derrota aplastante en las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Si el primer periodo del mitómano fue de vértigo, los dos primeros años de su segundo mandato han sido demenciales. La situación es tan delicada, que un grupo de 36 médicos destacados y especialistas en salud mental han pedido la destitución «inmediata y legal» de Trump. «Su inestabilidad mental, sumada a su autoridad exclusiva y sin supervisión para lanzar armas nucleares, lo convierte en un peligro claro e inminente para la seguridad de todos los estadounidenses», aseguran.
El planteamiento se presentó a través de la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, el 30 de abril pasado. La federación no partidista reúne a instituciones de 64 países cuyo objetivo común consiste en «crear un mundo más pacífico y seguro». No se trata de «una declaración política», sino médica —advierten— «realizada por personas que sostienen ideologías tanto conservadoras como liberales, que se identifican como republicanos y demócratas, y que provienen de diversos orígenes, razas, etnias y religiones». El argumento neutraliza cualquier réplica de Trump para descalificar al panel.
El grupo lo forman conocedores en diagnosticar trastornos cognitivos y en evaluar la peligrosidad que un individuo puede representar para sí mismo y para los demás. Los tribunales y el sistema de justicia penal de Estados Unidos recurren a ellos «habitualmente para obtener opiniones expertas sobre estas cuestiones», dice el documento. También son consultados por gobiernos en temas relacionados con la seguridad nacional y los perfiles psicológicos de líderes mundiales. «Antes de las elecciones presidenciales del otoño de 2024, se emitió una declaración que evaluaba la salud mental de Donald J. Trump para la presidencia», señalan.
«En aquel momento, se identificaron signos graves de deterioro cognitivo y, en nuestra opinión experta, dichos signos justificaban su inhabilitación para el cargo». Basados en evaluaciones previas y actuales, los científicos observan que «el estado mental de Donald Trump se ha deteriorado aún más» desde su declaración previa. Impelidos por su ética profesional, y de acuerdo con la
Declaración de Ginebra —sucesora del Juramento Hipocrático que los compromete con los principios humanitarios de la medicina desde los juicios de Nuremberg—, los médicos se sienten «obligados a advertir sobre un presidente de los Estados Unidos que representa un peligro creciente para la ciudadanía».
Los especialistas no se toman a la ligera su declaración «ni la responsabilidad que conlleva hacerla». Luego de seguir «de cerca» el comportamiento y las declaraciones de Trump en el último año, identifican «signos objetivamente observables de un problema médico grave […] un discurso desorganizado y tangencial, disgresiones incoherentes, confusiones fácticas […] episodios de aparente somnolencia durante procedimientos públicos críticos». También hay «creencias grandilocuentes y delirantes […]. Su juicio y control de los impulsos estaban gravemente deteriorados […]. Pérdida significativa del autocontrol [deshinibición] y quedarse atascado en los mismos pensamientos o acciones […] incluyendo comunicaciones nocturnas aparentemente compulsivas y maníacas [por ejemplo, 150 publicaciones en redes sociales en una noche]…».
Los estadounidenses pueden desactivar el peligro con su voto el 3 de noviembre, si le quitan a Trump la mayoría en la Cámara de Representantes y en el Senado. El paso siguiente sería someterlo a juicio político. En Trump se cumple la sentencia de Abraham Lincoln según la cual «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo».






