La columnista Bárbara Blasco reflexiona sobre el concepto de complejidad como una necesidad esencial en la vida contemporánea y un antídoto contra la tentación de la simpleza, la cual considera peligrosa y de moda. Blasco argumenta que la complejidad surge de la constante necesidad de «recalcular la ruta» ante las contradicciones que encontramos en la realidad, incluso en lo cotidiano y personal.
La autora ilustra la complejidad con ejemplos, como la experiencia de un taxista encantador que, de pronto, expresa una opinión extrema sobre la pena de muerte, o la observación sobre el cambio físico de figuras públicas como Michelle Obama. Estos momentos revelan que las personas y las situaciones no encajan en coordenadas fijas o etiquetas preestablecidas, como las de la religión o la política. Para Blasco, asumir esta complejidad es lo que nos inmuniza contra la simpleza, definida como la negación de la realidad.
La simpleza se manifiesta en fenómenos como la publicación de libros que, en lugar de contribuir a un debate profundo —como el de la violencia de género—, buscan «dinamitarlo» con consignas o anécdotas aisladas para monetizar. En la esfera pública, Blasco lamenta que el eslogan haya reemplazado a la argumentación y que los juicios superficiales sustituyan a los dilemas morales, llevando a buscar alivio en soluciones sencillas para problemas complejos, lo que resulta en un «horror en blanco y negro».
Blasco subraya que la complejidad no es sinónimo de relativismo. Aunque la reflexión sea ardua y obligue a un trabajo constante, al final del camino siempre hay una toma de postura. La autora establece un paralelismo con el arte y la escritura, señalando que la naturalidad y la aparente facilidad de un texto son, en realidad, el resultado de una gran dedicación y esfuerzo. Cita una película donde se menciona un libro titulado Feliz complejidad, un concepto que resume la tensión entre la seguridad y la pasión, el dilema que la reflexión compleja finalmente abraza y que resulta ser lo que verdaderamente convence y enamora. Asumir la complejidad es, por lo tanto, un paso necesario no solo para tener opinión, sino para desarrollar un criterio sólido.






