La columna advierte que existe un pilar fundamental de la salud, a menudo subestimado, cuyo descuido puede ser más perjudicial que una mala dieta o la inactividad física: el sueño.
La Sociedad Española de Neurología (SEN) indica que entre el 20% y el 48% de los adultos sufre dificultad para iniciar o mantener el sueño, una cifra que podría ser aún mayor debido a la falta de diagnósticos. No darle la importancia debida a este mal hábito tiene consecuencias graves para la salud integral, la supervivencia y el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
Procesos Vitales que Ocurren al Dormir
El doctor Txomin Navajas Carasa explica que el sueño es un proceso activo esencial, con funciones vitales para el organismo:
- Restauración Fisiológica: Repara todos los órganos y sistemas del desgaste diurno.
- Ahorro de Energía: Conserva energía a través de la molécula ATP.
- Eliminación de Desechos: El sistema glinfático elimina toxinas cerebrales, como el beta amiloide, asociado a enfermedades degenerativas.
- Síntesis de Macromoléculas: Produce proteínas, enzimas y hormonas clave, como la hormona del crecimiento (GH).
- Modulación Inmune: Fortalece la respuesta inmunológica contra factores externos.
- Consolidación de la Memoria: Fija la memoria a largo plazo de lo aprendido durante el día.
Impacto Negativo y Envejecimiento Acelerado
La falta de sueño desequilibra el organismo, impactando en:
- Riesgos para la Salud: Aumenta el riesgo de hipertensión y accidentes cerebrovasculares, y agrava otras enfermedades.
- Deterioro Cognitivo: Disminuye la concentración, afecta la memoria, aumenta el tiempo de reacción y provoca problemas de aprendizaje y cambios de humor.
- Desequilibrio Hormonal: Afecta las hormonas que regulan la saciedad y el apetito (aumentando el hambre), y disminuyen los niveles de testosterona y hormona del crecimiento.
- Estrés y Grasa: El cuerpo segrega más cortisol (la hormona del estrés), lo que promueve el almacenamiento de grasa, debilita la musculatura y eleva los picos de glucosa en sangre.
- Envejecimiento Celular: Un estudio de 2013 señala que dormir menos de seis horas por noche durante una semana puede modificar más de 700 genes, promoviendo la inflamación y acelerando el envejecimiento.
¿Qué es la Buena Calidad de Sueño?
El doctor Hernando Pérez Díaz señala que la calidad del sueño se basa en tres aspectos esenciales:
- Duración: En adultos, el estándar es entre siete y nueve horas, ajustándose a la variabilidad individual.
- Continuidad: Que no haya interrupciones frecuentes en los ciclos de sueño.
- Profundidad: Que el sueño sea lo suficientemente restaurador.
Ajuste Circadiano: Es aconsejable ajustar el sueño al ciclo circadiano luz/vigilia, durmiendo cuando anochece para favorecer la producción hormonal que facilita el descanso.
Balance: Ambos doctores coinciden en que tanto la cantidad como la calidad son importantes, siendo el indicador final la funcionalidad diurna: si el individuo se siente descansado y hábil para sus actividades diarias, su sueño es correcto.
Finalmente, la SEN hace hincapié en que el insomnio es una entidad clínica compleja y debe ser diagnosticado y tratado por profesionales de la salud para descartar otras patologías como la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas.






