En esta columna, Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, expone la cruda realidad de la violencia sexual sistemática dentro de las instituciones militares mexicanas. A través del caso de «Josefina», una integrante del escuadrón aéreo en Pie de la Cuesta, el autor documenta cómo la jerarquía militar es utilizada como una herramienta de sometimiento y silenciamiento, transformando la carrera de las mujeres en las fuerzas armadas en un entorno de hostigamiento permanente.
Barrera detalla una cronología de abusos que inició en 2018. El relato describe una agresión sexual perpetrada por un capitán piloto aviador en 2019, quien aprovechó su rango para violar a la víctima en un motel tras un convivio oficial. La denuncia inicial de Josefina ante su primer comandante resultó en una revictimización, donde se le advirtió que su falta de rango invalidaba su palabra frente a un superior. El autor subraya la vulnerabilidad económica de la soldado, quien sostiene a una familia con graves problemas de salud, como un factor que los agresores explotan para garantizar su silencio y permanencia en un entorno hostil.
El texto también aborda la violencia digital y el acoso laboral como mecanismos de castigo. Josefina ha enfrentado la difusión de videos íntimos por parte de sus compañeros y una carga de trabajo desproporcionada impuesta por el capitán como represalia por no ceder a nuevas pretensiones sexuales. Barrera destaca que, lejos de encontrar protección, la víctima ha enfrentado la complicidad de otros mandos y la hostilidad de terceros que buscan desacreditarla utilizando los mismos materiales con los que fue vulnerada.
A pesar del riesgo de ser dada de baja mediante un consejo de honor, el autor resalta la valentía de Josefina al buscar apoyo psicológico y emprender acciones legales ante la Fiscalía de Guerrero y la dirección de derechos humanos. Barrera vincula este caso con otros antecedentes de violencia en la misma unidad, como el feminicidio de Melani, sugiriendo una estructura institucional que tiende a proteger a los victimarios. La síntesis de la columna es un llamado urgente a desarticular la impunidad castrense que permite que mandos militares actúen como dueños de la integridad física y la dignidad de las mujeres subordinadas, quienes pasan fechas festivas bajo el temor de daños irreversibles.
Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan






