Se necesita tener más de 50 años para recordar que después de su caída, el último sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi, y su familia vinieron a vivir a Cuernavaca; el entonces presidente López Portillo les dio asilo político. Llegaron a México un mes de junio de 1979, gracias a la intervención del gobierno de Estados Unidos y empresarios, entre ellos el banquero David Rockefeller. El diario The Washington Post publicó en su momento que Henry Kissinger había presionado a López Portillo para que le diera la visa de residencia temporal al monarca persa y su familia. La alta sociedad (¿?) de la localidad se ilusionó con la idea de alternar con un descendiente de la aristocracia persa, pero vivió con mucha reserva. Tiempo después se mudaría a Estados Unidos, y falleció víctima de cáncer el 27 de julio de 1980 en El Cairo, Egipto.






