Miles de fragmentos de un mural del siglo II emergen del subsuelo británico para reconstruir una escena de lujo y cultura en la Britania romana
«Es el rompecabezas más difícil del mundo», resume Han Li, especialista del Museo de Arqueología de Londres (MOLA). La frase no es una hipérbole. Un equipo de arqueólogos ha conseguido recomponer —pieza a pieza— los restos de un fresco romano hallado en 2021 durante unas obras en el distrito londinense de Southwark. Tras tres meses de trabajo minucioso, los expertos han logrado devolver la coherencia visual a miles de fragmentos desprendidos de las paredes de una villa romana que llevaba enterrada casi dos mil años, recoge Live Science.
El hallazgo se produjo en un pozo profundo, en el contexto de una excavación preventiva previa a un gran desarrollo urbanístico. Lo que en un primerr momento parecía un montón de escombros resultó ser una auténtica joya arqueológica. La villa, construida entre los años 43 y 150 d.C., fue en su día símbolo de poder y sofisticación, pero fue destruida poco después —probablemente por colapso estructural o abandono—, provocando que los frescos se desplomaran y quedaran sepultados.
La escena que los arqueólogos han logrado recomponer muestra una composición rica en detalles: aves, frutas, elementos florales, liras y motivos geométricos típicos del arte romano. “Era extremadamente delicado, emocional incluso”, explicó Li. Los fragmentos no solo estaban rotos, sino mezclados entre sí. Algunas piezas pertenecían a muros distintos, lo que complicó aún más la tarea de reconstrucción.






