La reciente denuncia presentada por la dirigencia estatal del PAN ante el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) contra Morena no es más que el síntoma de un partido que, ante su inoperancia electoral, ha sustituido la construcción de cuadros por la estrategia jurídica. Al señalar supuestos actos anticipados de precampaña en 11 distritos, el blanquiazul no busca equidad, sino ganar tiempo frente a su incapacidad para encontrar perfiles competitivos que quieran abanderar sus siglas.
Una estructura envejecida y estática
La crisis del PAN Coahuila es profunda y autoinfligida. Mientras sus adversarios consolidan estructuras, el panismo local se encuentra en una etapa de agonía política debido a factores críticos:
- Abandono de la militancia: La dirigencia encabezada por Elisa Maldonado ha fallado en mantener el interés de sus bases, perdiendo sistemáticamente el voto simpatizante que alguna vez los hizo competitivos.
- Acomodo en el erario: Los «viejos cuadros» del partido se han instalado en la comodidad de los puestos públicos y las plurinominales. Satisfechos con vivir del presupuesto, estos liderazgos han ignorado la formación de nuevas fuerzas, cerrando el paso al relevo generacional.
- Falta de candidatos: La dificultad para llenar las boletas en los distritos locales evidencia que el PAN ya no es una opción atractiva ni siquiera para sus propios cuadros técnicos.
La queja como distractor
El argumento de que los candidatos únicos de Morena no deben realizar actividades de precampaña parece ser más una cortina de humo que una defensa real de la legalidad. Al no haber realizado trabajo de campo ni renovación de su oferta política, el PAN recurre a la judicialización del proceso para frenar el avance de otros, mientras intenta, a marchas forzadas, rescatar lo poco que queda de su estructura.
El PAN en Coahuila luce viejo y desconectado. Su insistencia en «levantar la voz» ante las instituciones electorales contrasta con su silencio y parálisis en las calles. En lugar de competir con propuestas y nuevos liderazgos, el partido parece resignado a sobrevivir a través de expedientes, mientras su relevancia electoral se desvanece en cada ciclo.






