El concepto de la «ciudad de los 15 minutos», ideado por el investigador franco-colombiano Carlos Moreno, se consolida como el referente de vanguardia para la planeación urbana moderna. Esta estrategia busca que los ciudadanos puedan acceder a servicios básicos, empleo y áreas de esparcimiento en un trayecto no mayor a un cuarto de hora, ya sea a pie o en bicicleta, reduciendo drásticamente la dependencia del automóvil.
París, bajo la gestión de Anne Hidalgo, se ha convertido en el principal laboratorio de este modelo. A finales de 2024, la capital francesa implementó zonas de tráfico limitado en su centro histórico, permitiendo únicamente el acceso a vehículos con destino final en el área y restringiendo el tráfico de paso. Esta medida logró reducir el flujo vehicular entre un 6% y un 8% en sus primeros meses, sin recurrir a multas inmediatas, priorizando la adaptación social sobre la sanción.
El éxito de este esquema ha cruzado fronteras. En los Países Bajos, diversas ciudades ya trabajan con Moreno para integrar el modelo en su territorio. Por su parte, en Berlín, los ciudadanos impulsan una iniciativa para crear una zona libre de autos; si para este 8 de mayo se alcanza el respaldo del 7% del padrón electoral, el futuro vial de la capital alemana se decidirá en un referéndum a finales de este año.
Mientras las potencias europeas reconfiguran sus centros urbanos para priorizar la calidad de vida y la movilidad sustentable, en el ámbito local surge una interrogante necesaria para nuestra comunidad:
¿Estará Saltillo interesado en analizar y proponer soluciones de vanguardia como estas, o continuaremos aplicando «aspirinas» a un sistema vial que se encuentra crónicamente agotado y rebasado por el crecimiento de la ciudad? El debate sobre una transformación de fondo en nuestra movilidad es, hoy más que nunca, impostergable.






