La icónica obra de Pablo Picasso, «Las Señoritas de Aviñón», ha sido históricamente vinculada al cubismo y, a menudo, erróneamente, al arte africano. Sin embargo, un reciente estudio y las propias confesiones de Picasso sugieren otras influencias clave.
El artista malagueño afirmó que fue el arte ibero, y no el africano, lo que lo impulsó a la experimentación que culminó en esta obra. Picasso señaló las orejas de las figuras en «Las Señoritas» como prueba, comparándolas con las estatuillas iberas del Louvre. El historiador James Johnson Sweeney ya había explorado esta conexión en 1941, y el Centro Botín de Santander la abordó en una exposición en 2021.
Más recientemente, el coleccionista Alain Moreau ha publicado un artículo en el Boletín de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi, proponiendo que los frescos de iglesias medievales de los Pirineos españoles, como los de Sant Cristòfol en Campdevànol y Sant Martí de Fenollar, pudieron haber sido la verdadera inspiración. Moreau argumenta que el interés de Picasso por el arte africano surgió después de finalizar la pintura, y que las supuestas máscaras africanas que la inspiraron no llegaron a Europa hasta décadas después. Las pinturas románicas pirenaicas presentan similitudes en formas angulares y paleta de colores.






