Ojalá tuviera razón Einstein cuando dijo que el hombre encuentra a Dios en cada puerta que la ciencia logra abrir. Seguimos instalados en las tinieblas de la incertidumbre
Reflexiones sobre la fe, Dios y el mal de Pedro García Cuartango
En su columna de opinión, Pedro García Cuartango explora la compleja relación entre el mal en el mundo, la existencia de Dios y la fe. El autor, que se define como agnóstico, se pregunta por qué un Dios supuestamente bondadoso y omnipotente permite la presencia del mal, ya sea por causas humanas o naturales. Cita a pensadores como San Agustín, San Anselmo de Canterbury y Albert Camus, así como a figuras como Benedicto XVI, quienes también se enfrentaron a esta misma interrogante.
García Cuartango utiliza ejemplos de tragedias históricas y contemporáneas, como el terremoto de Lisboa en 1755, el Holocausto y las guerras en Ucrania y Gaza, para cuestionar la justificación de que Dios concedió el libre albedrío a los humanos. Para él, esta explicación no es suficiente, ya que no concibe que la libertad pueda estar por encima de la vida, especialmente la de un niño.
El autor concluye que el mal es un «enigma indescifrable» que forma parte de la naturaleza humana, una idea que coincide con el pensamiento de Paul Ricoeur. Reconoce que el bien y el mal coexisten en las personas, ejemplificando con figuras históricas como Hitler y Santa Teresa de Jesús. Finalmente, a pesar de los avances científicos, Cuartango señala que seguimos inmersos en la incertidumbre sobre la naturaleza del mal y el silencio de Dios, una cuestión que perturba tanto a creyentes como a no creyentes.






