En una columna reciente, El Consejo Editorial de The New York Times aborda la alarmante crisis de hambruna en Gaza, calificándola de «crisis moral urgente». Con dos millones de habitantes sufriendo escasez de alimentos y al menos 16 niños menores de 5 años fallecidos por causas relacionadas con el hambre en las últimas dos semanas, se hace un llamado a Israel para que asuma su «poder excepcional» y alivie esta emergencia.
El artículo reconoce que la liberación de rehenes y la rendición de Hamás podrían poner fin a la crisis, pero ante el estancamiento de las negociaciones de alto el fuego, la necesidad inmediata de alimentos para los gazatíes es primordial. Se responsabiliza a Israel por la escasez, ya que sus fuerzas controlan gran parte de Gaza. Las excusas del gobierno de Netanyahu, que acusan a las organizaciones de ayuda de incompetencia o a Hamás de desviar suministros, son consideradas poco convincentes, incluso por militares israelíes.
La «presión de miembros de extrema derecha» del gobierno de Netanyahu para cortar la ayuda internacional es señalada como el problema central. La Fundación Humanitaria para Gaza, creada por Israel y Estados Unidos para reemplazar el sistema anterior, ha demostrado ser ineficaz, operando solo cuatro centros de distribución en comparación con los más de 400 que tenían las Naciones Unidas y otros grupos. Esto ha provocado muertes en los puntos de distribución y una clara señal de que el nuevo sistema ha fracasado, un hecho reconocido incluso por el presidente Trump.
La columna enfatiza que, si Israel no puede garantizar la seguridad del sistema de ayuda, debe crear una alternativa que sí alimente a los gazatíes y evite que la ayuda sea una fuente de ingresos para Hamás. Se destaca que el conflicto ha causado decenas de miles de muertes, la destrucción de gran parte de Gaza y una escasez crítica de combustible y medicamentos. Un informe de la ONU revela que un tercio de los gazatíes lleva días sin comer y que la ayuda humanitaria es apenas una fracción de lo necesario.
Aunque se han realizado algunos esfuerzos recientes, como lanzamientos aéreos de alimentos y pausas en los combates, el Consejo Editorial subraya que estas medidas son «bienvenidas, pero distan mucho de lo necesario». Se insta a Israel a permitir la entrada de muchas más organizaciones de ayuda, a la administración Trump a presionar por el regreso de los grupos internacionales y a los estados árabes a enviar más ayuda y presionar a Hamás para un alto el fuego. En última instancia, se concluye que un acuerdo de paz es la única solución duradera para el sufrimiento en Gaza, pero mientras tanto, la prioridad es simple: «la gente necesita alimento».






