La columnista Valeria Moy expone su preocupación por el estancamiento económico de México, señalando que la creciente incertidumbre institucional y, sobre todo, la drástica caída de la inversión pública están aniquilando las oportunidades de crecimiento que el país tiene a su alcance. Moy comienza destacando la notoria disparidad entre los estados y ciudades proactivos, que buscan activamente la inversión dialogando con el sector privado y la academia, y aquellas regiones que se limitan a esperar el crecimiento.
El principal obstáculo que enfrenta México, según la autora, es la disrupción institucional, exacerbada por propuestas como la de revivir el debate sobre la revisión retroactiva de sentencias en la Suprema Corte. Esta incertidumbre ha congelado los planes de grandes empresas, incluso aquellas amparadas bajo el T-MEC, que no ven garantías para dirimir conflictos o proteger sus acuerdos contractuales frente al Estado. Aunque el sector privado, que representa el 83% de la inversión fija, tiene herramientas para mitigar el riesgo, esta situación impacta de manera crítica a las pequeñas y medianas empresas, que carecen de protección ante la extorsión cotidiana y, por ende, no tienen incentivos para expandirse o formalizarse.
Moy subraya que esta complejidad ha llevado a que las proyecciones de crecimiento para el cierre de 2025 se ubiquen en un «magro magrísimo» 0.3%. Lo más alarmante, sin embargo, es el desplome de la inversión pública, la cual se ha convertido en la variable de ajuste presupuestaria. El Informe Trimestral de Finanzas Públicas revela que entre enero y septiembre se destinaron $568,886 millones de pesos al gasto en inversión física, una caída anual del 32.5%, la más profunda en tres décadas para dicho periodo.
La contracción es generalizada y estructural, afectando rubros esenciales: la inversión en agua potable y alcantarillado cayó 75.5%, en educación 51.9% y en hidrocarburos 33.2%. Al eliminar la inversión de Pemex, la infraestructura gubernamental, la educación y la salud se reducen en 32.2%. La Hacienda ha intentado justificar esto con la finalización de proyectos insignia, pero Moy desestima el argumento ante la magnitud del recorte, especialmente porque el gasto funcional en infraestructura gubernamental se hundió 64.3%.
La conclusión de Valeria Moy es contundente: «Invertir menos hoy significa crecer menos mañana.» En un entorno de incertidumbre privada, la inversión pública debería actuar como un factor compensatorio y multiplicador. Al reducirla a niveles históricos, el país profundiza su estancamiento. México está dejando ir la gran oportunidad que el entorno económico le presenta al no concretar los planes de inversión, tanto públicos como privados.






