Saltillo, Coahuila; 10 de octubre de 2025. El reciente pronunciamiento de la dirigencia estatal del Partido Acción Nacional (PAN), encabezada por Elisa Maldonado, en torno a un caso de maltrato animal en Piedras Negras ha despertado más interrogantes sobre la estrategia política del partido que una genuina adhesión a la causa ecológica.
La condena de Maldonado por el presunto vertido de animales muertos en el relleno sanitario de Piedras Negras (municipio gobernado por Morena) se sustentó en un exhaustivo listado de normativas, desde la Ley de Protección y Trato Digno a los Animales de Coahuila hasta la NOM-042-SSA2-2006. Si bien la defensa del bienestar animal es un tema de justicia social, la postura del PAN luce más como una táctica de presión que como una agenda sólida, al punto de parecer que busca competir directamente con la tradicional bandera del Partido Verde Ecologista de México.
La dirigente ha mencionado esfuerzos como las brigadas de cuidado a mascotas realizadas por el diputado federal Theo Kalionchiz y la propuesta de la senadora Kenia López para eliminar el IVA en alimentos y medicinas para animales. Sin embargo, estas acciones no logran disipar la percepción de que la prioridad es hacer ruido político a administraciones contrarias, en lugar de articular una estrategia electoral coherente.
La labor de Elisa Maldonado al frente del PAN Coahuila se percibe, hasta ahora, como una serie de críticas a gobiernos adversarios, sin un plan de acción político-electoral que resuene con las bases. El partido aún arrastra el lastre de la pérdida de credibilidad tras el episodio de la defensa del triunfo de Guillermo Anaya en 2017, y los simpatizantes defraudados esperan más que simples gestos de «rescate» mediático.
La dirigencia panista se encuentra en una encrucijada crítica: necesita recuperar la confianza de sus antiguos votantes y cimentar una propuesta que vaya más allá del acoso coyuntural. Si la presidenta estatal no logra definir y ejecutar una estrategia que se traduzca en votos reales y continúa sin generar una identidad propia, su destino electoral dependerá exclusivamente del arropamiento del actual Gobierno estatal. De lo contrario, el riesgo de que el PAN pierda su registro en Coahuila es una posibilidad que no puede descartarse.






