Las administraciones públicas, necesitan que el comercio y la hotelería local se comporte realmente como una de las «mejores» regiones del país, el sector servicios debe hacer las cosas bien, desde la primera vez y todas las veces
La reciente publicación de VANGUARDIA que habla de la advertencia sobre las restricciones de propiedad intelectual impuestas por la FIFA para el Mundial 2026 ha revelado una vulnerabilidad estructural en el sector servicios de Coahuila: la dependencia de la «piratería comercial» y el aprovechamiento de lo ajeno para el lucro propio.
Históricamente, el empresariado turístico y restaurantero local ha operado bajo una dinámica de «negocio facilito». Beneficiados por concesiones laxas, infraestructura subsidiada y permisos otorgados sin mayor rigor bajo el pretexto del fomento al turismo, estos sectores se han acostumbrado a una libertad de acción que raya en la informalidad. Sin embargo, el torneo de 2026 representa un ecosistema de negocios de alta jerarquía donde las reglas no son sugerencias.
Puntos clave de la restricción marcaria
(EL UNIVERSAL 16/02/2026)
El Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) ha otorgado 344 registros de marca a la FIFA. Esto implica prohibiciones estrictas para negocios no patrocinadores en los siguientes rubros:
- Uso de lenguaje: Prohibido utilizar frases como «Copa Mundial de la FIFA 2026», «FIFA» o incluso el número «26» en contextos publicitarios.
- Identidad visual: Restricción total sobre la imagen del trofeo, mascotas, balones oficiales y logotipos.
- Sanciones: Las repercusiones por el uso no autorizado de estos activos van desde multas económicas severas hasta la clausura inmediata de establecimientos.
La comparación entre los prestadores de servicios establecidos y los vendedores ambulantes de «banqueta» no es gratuita. Ambos grupos comparten, en esta ocasión, la tendencia al oportunismo pirata. La resistencia a la formalidad y el deseo de lucrar con una marca global sin pagar los derechos correspondientes exponen una falta de profesionalismo que los indicadores de competitividad del estado suelen omitir.
La FIFA no es una entidad local a la que se pueda persuadir con retórica de «desarrollo regional»; es una maquinaria legal que protege la exclusividad de sus socios comerciales.
Para que Coahuila se comporte realmente como una de las «mejores» regiones del país, su sector servicios debe abandonar la cultura de la ventaja indebida. La formalidad no es una opción, es el requisito mínimo para participar en un evento de esta magnitud. Si los empresarios locales insisten en el modelo del «facilito», se encontrarán con un muro legal que no permitirá excepciones por tradición o costumbre local.






