El Regreso de AMLO: ¿Desautorización a Sheinbaum o Blindaje Político?
La reciente reaparición pública del expresidente Andrés Manuel López Obrador, bajo el pretexto de promocionar su libro Grandeza, ha desatado una ola de especulaciones en los círculos políticos y mediáticos. Algunos analistas sugieren que este movimiento obedece a un intento de retomar el control de la Cuarta Transformación, insinuando un distanciamiento o desautorización hacia su sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, el columnista argumenta que esta lectura choca con la realidad. A un año de su Gobierno, Sheinbaum goza de una popularidad excepcional y ha demostrado un control político firme. Sus maniobras en el Gabinete, incluyendo el explosivo recambio en la Fiscalía —con la salida de Alejandro Gertz—, indican una consolidación de su poder, lo que inevitablemente implica desarmar algunos acuerdos heredados de la administración anterior.
El analista Jorge Zepeda sostiene que el primer año de Sheinbaum es una etapa de transición y equilibrio entre el modelo de gobierno que le legó López Obrador y su propia visión, más inclinada hacia la técnica y los datos. A pesar de los cambios, la mandataria ha negado cualquier ruptura, señalando que la coincidencia con su mentor se basa en el diagnóstico y el método: priorizar a los pobres y movilizar al «pueblo» como fuente de respaldo y blindaje político.
Más allá de la presentación de su libro, el regreso de López Obrador parece tener una intención más profunda: alertar sobre amenazas latentes. El expresidente señaló que «todavía es temporada de zopilotes, buitres y halcones», advirtiendo sobre tres potenciales tormentas: violaciones a la soberanía, atentados a la democracia o un golpe de Estado. Esta visión se enmarca en un contexto regional donde la ultraderecha gana terreno en América Latina, a menudo con el visto bueno de Estados Unidos.
Al final, López Obrador ha llamado a los mexicanos a respaldar a Sheinbaum. La presidenta, aunque agradece el apoyo, ha pedido tranquilidad, señalando que los ominosos escenarios planteados por su antecesor no son una realidad inmediata. El autor concluye que la reaparición del expresidente no fue un regreso total, sino un «asomo», un acto de prever el futuro y ser visto como guardián del proyecto político.






