El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles se alza con el prestigioso premio Versalles 2024, destacando por su diseño moderno, funcional y sostenible.
Una vez más, México demuestra su capacidad para construir infraestructuras vanguardistas. El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) ha sido galardonado con el prestigioso premio Versalles 2024 en la categoría Selección Mundial, posicionándose como uno de los aeropuertos más hermosos y admirados del planeta.
El jurado de los Premios Versalles, reconocido a nivel internacional por celebrar la excelencia en arquitectura y diseño, destacó la armonía entre la funcionalidad y la estética del AIFA. Su diseño moderno, austero y funcional, combinado con una visión sustentable, lo convierten en un referente a nivel mundial en la construcción de aeropuertos.
Características como sus amplios espacios, la utilización de materiales locales y la integración con el entorno natural fueron elementos clave para que el AIFA se destacara entre los demás proyectos participantes. Además, el jurado valoró positivamente la eficiencia energética del aeropuerto y su compromiso con la sostenibilidad.
Este reconocimiento representa un hito importante para México, ya que consolida al AIFA como un símbolo de la arquitectura contemporánea y demuestra que el país es capaz de desarrollar proyectos de gran envergadura con altos estándares de calidad.
Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles
Con su torre de control que recuerda a un macuahuitl azteca, el nuevo aeropuerto al noreste
de la Ciudad de México marca el tono de un homenaje fraternal a los diferentes estados del país.
Por ejemplo, la piedra del sol instalada en el centro de la terminal presenta una iconografía cuidadosamente diseñada, inspirada en la cultura y la tradición. La puesta en escena interior muestra el rico patrimonio histórico de México e invita a los pasajeros a explorar los diferentes museos y sanitarios temáticos como parte de un viaje tan estético como original.
Aquí se han puesto en funcionamiento las raíces y la creatividad en un ambicioso proyecto encargado al arquitecto Francisco González-Pulido. Con una superficie total de casi 21 km², el aeropuerto posee dos de las pistas más largas de México. La terminal, que contiene 18 módulos separados y 1.316 columnas, cada una de ellas montada sobre aisladores pendulares especiales para protegerla de los terremotos, es el edificio más grande de América que está equipado con esta tecnología.
El sitio también maximiza hábilmente la atención prestada a su entorno natural al optimizar
la exposición de sus puertas de embarque a la luz natural
y disponer un jardín central de 4.300 m² y muchas otras áreas verdes, todos lugares excelentes para
actividades o relajación. Su paisaje único hace que este proyecto se adapte perfectamente a su entorno






