El presidente Trump anunció que Estados Unidos había atacado Fordo, instalaciones nucleares fuertemente fortificadas de Irán, así como otros dos sitios.
El conflicto en Medio Oriente ha escalado drásticamente con la intervención militar directa de Estados Unidos en la guerra entre Israel e Irán. El sábado por la noche, el presidente Donald Trump anunció que aviones de guerra estadounidenses lanzaron bombas sobre tres instalaciones nucleares iraníes, marcando la entrada de las fuerzas armadas estadounidenses en el conflicto.
En una publicación en redes sociales, Trump confirmó que los aviones habían abandonado el espacio aéreo iraní de forma segura, destacando que se había descargado una «carga completa de bombas» sobre Fordo, la fortificada instalación subterránea crucial para el programa nuclear de Irán. Los otros dos sitios atacados fueron la planta de enriquecimiento de Natanz, previamente blanco de Israel, y una instalación cerca de Isfahán, donde se cree que Irán almacena uranio enriquecido casi a nivel armamentístico.
Funcionarios iraníes, bajo condición de anonimato, confirmaron que Fordo y Natanz fueron bombardeados alrededor de las 2:30 a.m. del domingo en Irán. Esta acción se produce tras días de señales contradictorias y la promesa de Trump de evitar «guerras eternas». La decisión de atacar Fordo, profundamente enterrada y que se cree que solo puede ser destruida por las «revientabúnkeres» estadounidenses, subraya la determinación de Washington y Tel Aviv de impedir que Irán desarrolle una bomba nuclear. La intervención marca un punto de inflexión significativo en la ya tensa situación regional.






