En el marco del segundo encuentro con suscriptores de EL PAÍS en Latinoamérica, los economistas Valeria Moy y Gerardo Esquivel analizaron los desafíos estructurales que enfrenta México frente a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Ambos especialistas coincidieron en que, si bien el acuerdo comercial es vital, el país llega a las negociaciones en una posición de vulnerabilidad debido a pendientes internos en infraestructura, salud, educación e inversión, factores que limitan la capacidad de crecimiento nacional por debajo del 1.5%.
Valeria Moy destacó que la estrategia de negociación de la administración estadounidense se basa en la amenaza constante para obtener concesiones, lo que obligará a México y Canadá a ceder en puntos clave. Sin embargo, enfatizó que el mayor riesgo no proviene solo del exterior, sino de la incertidumbre jurídica generada por la reciente reforma al Poder Judicial. Moy calificó este cambio como un «punto de inflexión» que llevará al sector empresarial a evitar el sistema legal para eludir escenarios desconocidos, impactando directamente en la confianza de los inversionistas a largo plazo.
Por su parte, Gerardo Esquivel alertó que las empresas medianas serán las más afectadas por este entorno de justicia incierta, al no contar con los recursos de las grandes corporaciones para sortear disputas legales. Respecto al reacomodo global, Esquivel señaló que la globalización tradicional ha llegado a su fin y que México debe aprovechar acuerdos comerciales existentes que han sido subutilizados por falta de infraestructura adecuada.
Ambos ponentes concluyeron que la trilateralidad es la única vía viable para fortalecer el bloque de Norteamérica, advirtiendo que una negociación bilateral con Estados Unidos dejaría a México en una desventaja significativa. Pese al diagnóstico complejo, evitaron caer en el fatalismo, insistiendo en que el éxito del país dependerá de su capacidad para resolver sus rezagos internos y funcionar de manera coordinada con sus socios comerciales frente a un orden internacional cuyas reglas han cambiado definitivamente.






