La administración del presidente Donald Trump inició el desalojo de diversas manadas de bisontes de las praderas federales ubicadas en el estado de Montana. Esta medida responde a una postura política que favorece las peticiones de los ganaderos locales y de los líderes republicanos de la región.
La decisión de retirar a estos animales de los terrenos federales ha generado una división de opiniones, ya que se contrapone directamente a las propuestas de grupos ecologistas y líderes de diversas tribus. Mientras que el sector ganadero busca priorizar el uso de la tierra para el pastoreo de ganado comercial, las organizaciones ambientales y tribales defienden la permanencia del bisonte por su importancia ecológica y cultural en las praderas estadounidenses.
Este proceso de desalojo marca un cambio significativo en la gestión de la fauna silvestre en las tierras de propiedad federal bajo la actual administración. La resolución del conflicto sigue bajo observación debido al impacto que podría tener tanto en la biodiversidad de la zona como en las tradiciones de las comunidades originarias que consideran al bisonte una especie protegida y sagrada en su entorno natural.






