La columna de Carlos Fernández-Vega, publicada el 14 de octubre de 2025, critica frontalmente el supuesto «acuerdo de paz» en Gaza promovido por el expresidente estadounidense Donald Trump, calificándolo de falaz mientras no se garantice la existencia del Estado de Palestina. El autor arremete contra la retórica triunfalista de Trump, quien celebró el fin de la «pesadilla» en Gaza, cuando en realidad, el columnista sostiene que el expansionismo israelí y el robo territorial no han cesado desde 1948.
Fernández-Vega subraya la impunidad que rodea a los principales promotores del acuerdo: Trump, a quien califica de «delincuente» por sus condenas judiciales, y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, señalado como «genocida» por acusaciones de corrupción y prófugo de la Corte Penal Internacional. Para el autor, el acuerdo es una farsa que solo beneficia a una parte, ya que Netanyahu ha sido el primero en violarlo.
El columnista cuestiona la afirmación de una «nueva era» de paz, recordando que Israel y su aliado, Estados Unidos, han violado sistemáticamente múltiples resoluciones de la Organización de Naciones Unidas, incluida la 181 de 1947, que mandataba la creación de dos estados. A pesar de que 150 naciones reconocen al Estado de Palestina, su fundación sigue siendo impedida.
Fernández-Vega invierte la narrativa de Trump sobre el conflicto, asegurando que las «fuerzas del caos, el terror y la ruina» no son palestinas, sino israelíes, señalando que estas últimas han asesinado a miles de palestinos y destruido Gaza. Denuncia que Estados Unidos actúa como cómplice, financiando, armando y protegiendo a Israel, vetando resoluciones en su contra en el Consejo de Seguridad. El autor concluye que la visita de Trump al Parlamento israelí, donde fue ovacionado, es un claro ejemplo de este servilismo, contrastando con la expulsión de dos parlamentarios israelíes que se atrevieron a exigir el reconocimiento de Palestina. El columnista termina citando el testimonio de exrehenes que condenaron las cárceles israelíes por torturas y maltrato, evidenciando la complejidad y la barbarie que perduran en el conflicto.






