Víctor Gómez Ayala, economista y experto en el tema, analiza el nuevo Plan Estratégico de Pemex 2025–2035, el cual busca que la empresa sea financieramente viable y sostenible para 2027, sin necesidad de apoyos constantes del erario. Aunque el autor considera que esta es una premisa sensata y un cambio bienvenido en la narrativa oficial, su principal punto de crítica es la falta de métricas claras y transparentes para medir la eficacia del plan. Gómez Ayala sostiene que la gran pregunta de cómo se sabrá si el plan funcionó sigue sin respuesta.
El autor detalla los dos pilares del plan: el financiero y el operativo. En el frente financiero, destaca la creación de un fondo de inversión de $250 mil millones de pesos para pagar a proveedores y la emisión de notas precapitalizadas ($12 mil millones de dólares) para inyectar liquidez sin inflar la deuda pública. También menciona la meta de reducir la deuda financiera en un 25% para 2030. En cuanto al pilar operativo, el plan busca elevar la producción de hidrocarburos, invertir en la red de gasoductos, proyectos de energía renovable y optimizar el sistema de refinación.
A pesar de estos puntos, Gómez Ayala insiste en que el problema radica en la falta de transparencia. No hay una lista detallada de los proyectos a financiar, ni criterios de rentabilidad, ni proyecciones de flujo de efectivo. Para el autor, esto hace difícil distinguir entre una inversión estratégica y un subsidio encubierto.
El economista subraya que la inversión en Pemex no es buena o mala por sí misma, sino que depende de cómo, en qué y bajo qué reglas se haga. Para que el dinero público se use bien, Pemex debe estar sujeta a métricas de desempeño verificables, públicas, comparables y auditables, como se haría con cualquier otra empresa estatal.
Gómez Ayala propone que se necesita distinguir entre lo rentable (como el gas o la cogeneración) y lo deficitario (como algunas refinerías que operan con pérdidas constantes). Sugiere que la empresa podría rendir más si se asocia y opera con criterios de eficiencia, dejando atrás la idea de que debe «ir sola». Como ejemplo de éxito, menciona proyectos como Zama y Trion, que nacieron de esquemas competitivos.
Para garantizar que Pemex realmente «camine sola» en 2027, el autor propone indicadores concretos: reducir el costo financiero, mejorar el perfil de vencimientos de la deuda, usar los P-Caps de forma efectiva y reducir la deuda con proveedores, además de una asignación clara y pública de los recursos del fondo de Banobras. Concluye que, sin traducir la nueva narrativa en resultados medibles, se pospondrá nuevamente una decisión crucial para el país.
Víctor Gómez Ayala (@Victor_Ayala) es Economista en Jefe de Finamex Casa de Bolsa, Fundador de Daat Analytics y experto de México, ¿cómo vamos?.






