La columna de Salvador Camarena analiza la contradicción política que enfrenta la presidenta Claudia Sheinbaum, quien, a pesar de consolidar su autoridad frente a figuras del sexenio anterior y obtener victorias en seguridad, se encuentra en un impasse legislativo debido a la resistencia de sus aliados del Partido Verde (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT). El autor destaca que la mandataria ha demostrado firmeza al desplazar a funcionarios de la herencia de López Obrador y al encabezar operativos exitosos contra el crimen organizado, lo que le ha valido un incremento en su capital político y reconocimiento en las encuestas. Sin embargo, esta fuerza exterior contrasta con la aparente debilidad para concretar la reforma electoral, la cual ha sufrido múltiples retrasos en su envío al Congreso.
Camarena atribuye parte del problema a la comisión encargada de redactar la iniciativa, señalando que perfiles como Pablo Gómez, Arturo Zaldívar y Jesús Ramírez han entregado un proyecto que resulta inviable y que ha distanciado a los aliados estratégicos. Según el análisis, el equipo redactor carece de capacidad de negociación, lo que ha permitido que el PT descalifique públicamente la experiencia de sus integrantes. Asimismo, el texto cuestiona el papel de la Secretaría de Gobernación y de los coordinadores parlamentarios de Morena, quienes no han logrado unificar posturas ni evitar el desgaste de la figura presidencial frente a organizaciones que el autor califica como marginales dentro del movimiento.
La columna plantea tres escenarios posibles para explicar esta parálisis: un agotamiento de la alianza Morena-PT-Verde, una decisión deliberada de la presidenta para que Morena compita en solitario en el futuro, o una percepción desproporcionada de poder por parte de los aliados, quienes exigen concesiones territoriales y presupuestales excesivas. El autor advierte que, de no resolverse este conflicto de manera favorable a la visión original del Ejecutivo, la reforma podría llegar al Congreso sumamente devaluada o descafeinada, lo que representaría el primer gran fracaso político de la administración. Finalmente, concluye que los responsables de este estancamiento no deberían continuar acompañando a la presidenta en el resto del sexenio si el proyecto termina subordinado a los intereses particulares del PVEM y el PT.






