De acuerdo con el artículo del periodista Jack Nicas para The New York Times, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que realizará una revisión de los 53 consulados mexicanos que operan en su territorio, una medida que podría derivar en el cierre de algunas de estas sedes diplomáticas. Esta acción representa una nueva señal de las crecientes tensiones entre la administración de Donald Trump y el gobierno de México, uno de sus aliados internacionales más importantes.
El reportero detalla que la inspección surge tras la difusión de señalamientos en medios de comunicación conservadores estadounidenses, impulsados principalmente por el autor de derecha Peter Schweizer. Estas versiones acusan a las oficinas consulares de interferir en la política interna de Estados Unidos, respaldar protestas contra las leyes migratorias locales y distribuir material escolar en español que supuestamente frena la asimilación de la comunidad migrante.
Ante este panorama, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró en su conferencia matutina que su administración no ha recibido notificación oficial sobre dicha revisión. La mandataria rechazó categóricamente las acusaciones, calificándolas como falsas, y defendió que las tareas consulares son respetuosas de la soberanía estadounidense, enfocándose estrictamente en la documentación y protección de sus ciudadanos. En sintonía, la embajada mexicana en Washington reiteró que la labor de sus sedes carece de tintes políticos y se limita al apoyo de la diáspora.
Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado, Dylan Johnson, argumentó que la evaluación busca asegurar que las relaciones exteriores estén alineadas con la agenda nacional de su país. Este desencuentro se suma a fricciones recientes entre ambos gobiernos, como la inconformidad de México por la muerte de dos agentes de la CIA en territorio nacional y la negativa de extraditar a un gobernador mexicano señalado por fiscales estadounidenses.






