Agua fría echó la Presidenta Sheinbaum sobre las reacciones histéricas de la mayoría de los gobiernos de izquierda del continente y de los sectores más duros de las izquierdas mexicanas.
Dijo la mandataria que las elecciones en Chile fuerzan a reflexionar a “las fuerzas progresistas”, hay que analizarlas, pero también reconocer que los comicios chilenos fueron distinto a otras alternancias en Latinoamérica.
Distintas, porque las fuerzas políticas chilenas, después de la caída de Pinochet, no se han aferrado al poder y han dejado que los ciudadanos en las urnas decidan las alternancias, diferencia fundamental ante la cual solo queda decir: ¡Vive le Différence!






