Morena se fortalece en casa, pero Trump lo cerca desde Washington
Donald Trump regresa con una agenda implacable. México, atrapado entre la Casa Blanca y el rancho tabasqueño, enfrenta decisiones críticas. El gobierno de Sheinbaum enfrenta el dilema de plegarse ante Trump o seguir la línea de AMLO.
Por: Jorge Arturo Estrada.
Trump sacude al mundo. México se lleva los golpes más duros. El mandatario norteamericano impone su agenda de gobierno. Se apodera de los espacios en los medios. Con agresividad intenta cambiar el rostro del neoliberalismo. Simultáneamente, con rudeza, arrincona al gobierno morenista de México. Lo condiciona a detener el tráfico de personas y estupefacientes. En Palacio Nacional reaccionan lento. No saben si obedecer a la Casa Blanca o al rancho tabasqueño.
Por lo pronto, el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum intenta parecer que ataca a los delincuentes y controlar a los migrantes. Sin embargo, sus acciones más notables son defender a los gobernadores afines a la 4T. Así, Cuauhtémoc, Rocha Moya y los Salgado no son molestados en lo más mínimo. Los asesinatos no disminuyen, las acciones de García Harfuch son claramente insuficientes en los hechos. En lo que parece que avanza más rápido, es en los aplausos que recibe. Los abrazos todavía superan a los balazos.
Asimismo, la presidenta persiste en completar el Plan C que dictó Andrés Manuel López Obrador. La misión parece casi completada en junio habrá elecciones para jueces y magistrados. El Tribunal Electoral del Poder Judicial y el Instituto Nacional Electoral ya están alineados, los candidatos afines ya están en las boletas. Y, casi seguramente con acarreos masivos de votantes, el primer domingo de junio, integrarán al nuevo poder judicial.
Así, se reconstruye el estado autoritario del viejo PRI. Un régimen a imagen y semejanza de Andrés Manuel López Obrador. La suprema corte será morenista e indigna de confianza. Así la diseñó Andrés Manuel, así lo ejecuta claudia. La dignidad persiste hasta el final entre los más destacados ministros de la Suprema Corte, que ya se van- En contraste, las ministras y ministros afines a Morena ya evidencian su talante de subordinación. Cuando la historia se escriba sus perfiles contrastarán con los de sus sucesores.
Esta ruptura democrática tardará años en ser superada. Es incierto saber cuándo saldremosdel bache de autoritarismo que ha creado la Cuarta transformación de López Obrador.
Casi, seguramente, no serán los partidos políticos quienes encabecen las batallas. Los partidos tradicionales se han reducido a su mínima expresión y están fracturados internamente. Tal vez serán los algunos veteranos de las décadas de los sesenta, setenta y ochenta y unos de sus descendientes, los que encabecen los intentos de reconstrucción institucional. La primera cita será en 27 meses, en las elecciones federales intermedias.
La construcción democrática del país, la conquistaron millones de mexicanos que surgieron en medio de sus luchas personales de movilidad social, estudiando, esforzándose, destacando, ingresando a las escuelas tecnológicas y universitarias opinando y manifestándose en las urnas, en calles y foros; muchos de ellos estudiando y trabajando. En aquellos años fueron mayorías amplias, ahora no lo serán. Sin embargo, sí podrían ser los mejor informados y más interesados. Y, tal vez los más influyentes en momentos decisivos.
Será un sexenio interesante. Donald Trump persistirá presionando al gobierno mexicano. El problema de la violencia y la inseguridad se percibe demasiado grande para que pueda ser controlado por el Palacio Nacional. La paciencia de Donald Trump podría agotarse rápidamente y podría ordenar golpes espectaculares en nuestro territorio.
Así, por un lado, veremos al morenismo soberbio y triunfalista en lo interno. Mientras, en el frente externo, se percibe titubeante y cercado por el trumpismo. Son tiempos interesantes. Veremos.