La columna de Jorge Benítez en El Mundo no es solo una crónica de un evento diplomático, sino un análisis profundo y cargado de indignación sobre la moralidad de la política exterior estadounidense bajo Donald Trump, utilizando el asesinato de Jamal Khashoggi como su eje central. El foco principal es la condena contundente de Martin Baron, exdirector del Washington Post, ante las declaraciones de Trump que deshumanizaron y casi justificaron la muerte de su columnista.
Benítez enmarca la columna alrededor de una «reunión de la infamia» en la Casa Blanca, donde el presidente Trump, sentado junto al príncipe saudí Mohammed bin Salman (MBS), minimizó el asesinato de Khashoggi. Las palabras de Trump, al calificar al fallecido periodista de «extremadamente polémico» y excusar a MBS con un vago «pasaron cosas, pero él (el príncipe) no sabía nada al respecto», son el detonante de la crítica. El autor subraya el cinismo y la incongruencia de esta postura, que contradice directamente las conclusiones de los servicios de inteligencia de EEUU.
La parte central y más poderosa de la columna es la voz de Martin Baron. Benítez contacta a Baron para obtener su reacción directa, la cual es presentada sin filtros. Baron califica las palabras de Trump como «las más crueles, reprochables e inmorales que he oído jamás a un presidente». Su indignación radica en la falta de respeto por la vida humana y la sugerencia implícita de que Khashoggi «tal vez merecía su muerte» por ser controvertido. Baron conecta esta minimización de la víctima con el verdugo, señalando que fue precisamente la aversión de MBS lo que condujo a la orden de matarlo y desmembrarlo.
Benítez utiliza el prestigio y la trayectoria de Martin Baron para dar peso a su argumento. Recuerda los logros de Baron, incluyendo la dirección del equipo Spotlight que destapó los abusos de la Iglesia Católica y ganó un Oscar por su adaptación cinematográfica, lo que lo posiciona como una autoridad moral y periodística en la lucha contra el poder.
Finalmente, el autor establece una conexión directa entre la retórica hostil de Trump contra la prensa y la seguridad de los periodistas. Benítez cita las memorias de Baron, quien ya había anticipado que el asesinato de Khashoggi fue «seguramente inevitable» después de que Trump mostrara una «total indiferencia por la seguridad de los periodistas de Estados Unidos». El análisis concluye con una nota de advertencia, sugiriendo que la actitud de Trump, que incita a sus seguidores contra los periodistas, podría llevar a escenarios aún peores.
La columna de Benítez es un llamado de atención contra la irresponsabilidad política que compromete los valores democráticos y la libertad de prensa, utilizando la figura de Martin Baron para articular una condena ética a la política de conveniencia de Donald Trump.






